Historia

El Acueducto Multiveredal de Andes surgió de las propias necesidades de las comunidades, se promocionó y validó dentro de ellas y se hizo realidad como un proceso comunitario acogido y respaldado por instituciones con trabajo en el desarrollo social. Esta gran obra, grande física y socialmente, se dio porque nació y avanzó convalidada, en todas sus etapas, dentro de las comunidades que sintieron su importancia y la hicieron realidad para su propio beneficio.

Corría el año de 1988 cuando un grupo de vecinos de la vereda La Pradera del municipio de Andes preocupados por la carencia de agua en sus viviendas, ante la no existencia de fuentes aceptables en este sector, acudió a la oficina de Saneamiento Ambiental del Hospital San Rafael para solicitar su colaboración en busca de una solución a dicho problema.

Ante la petición formulada por la comunidad, los funcionarios de Saneamiento Jaime Arbeláez, Carlos Muñoz y Walter Aguirre junto con Alberto Echeverri, a la época presidente de la junta de acción comunal de la vereda La Pradera, y Guillermo Saldarriaga, importante líder comunitario de la región y habitante de la vereda La Solita, recorrieron varios sectores del área rural en búsqueda de una fuente que pudiera servir a las ya varias veredas interesadas en el proyecto. En aquellos momentos las veredas Risaralda, Piamonte, Montañita, El Rojo y Mont Blanc estaban también interesadas en desarrollar su propio sistema de acueducto para solucionar sus necesidades del líquido, por lo cual se decidió unificar todas las ideas y empezar a trabajar en la realización de un solo proyecto.

 

Después de varios recorridos se concluyó que una opción viable, por altura geográfica y caudal de agua, se encontraba en la Quebrada Los Chorros –también llamada Chorro Blanco- ubicada en un sector llamado Los Alpes o Hueco Oscuro. Así entonces, y en 1988, se realizaron las primeras reuniones con las comunidades y se hicieron los contactos necesarios para la vinculación del Comité Departamental de Cafeteros a la obra.

Una vez finalizados los estudios topográficos, el INDERENA mediante resolución #0777 de 1991 otorga los caudales necesarios y permite las concesiones que permitieron derivar los caudales necesarios para beneficiar a las más de 1.400 familias censadas. Así entonces, el 22 de diciembre de 1991 se constituye la Junta Pro-Acueducto, quienes asesorados por Comitecafé se dieron a la tarea de organizar a las comunidades involucradas para la consecución de recursos y auxilios necesarios para la construcción del acueducto.

 

Con una inversión que ascendía a los 1.795.393.249 se inicia en 1994 la construcción del acueducto, obra que finalizaría en 1998. Es esta, quizá, la más importante obra comunitaria de la historia andina. En ella participaron trabajadores oficiales, ayudantes calificados y rasos, proveedores de materiales, transportadores y arrieros que con su esfuerzo personal, sacrificio y voluntad aportaron a la construcción de esta importantísima obra.